GLAUCOMA

Como se explicó en la sección de enfermedades oculares, hay varias que afectan la retina como la retinopatía diabética, la retinopatía hipertensiva, la degeneración macular relativa a la edad, el desprendimiento de retina y las quemaduras retinales por exposición al sol o a los eclipses. Cualquier anomalía que se presente en la retina requiere de un tratamiento muy especializado y de rápida acción. La mayoría de tratamientos y cirugías se enfocan en tratar de mantener las condiciones retinales normales.

Por ese el oftalmólogo retinólogo realizará todas las acciones posibles para para poner la retina en su posición original y en perfecto contacto con las membranas anteriores y posteriores. De acuerdo con las características del daño retinal , existen varios tipos de intervención. En general, se localizará la laceración retinal y se sellará con cirugía láser o crioterapia (congelación):

• Laceraciones en la retina: se tratan con cirugía láser o crioterapia (congelación) para sellar la retina a la pared posterior del ojo. Previene el desprendimiento de retina.

• Neomoretinopexia: se inyecta un gas en el espacio del vítreo dentro del ojo para empujar la retina hacia la pared posterior del ojo. Después, debe mantenerse la cabeza en cierta posición por unos días hasta que desaparezca la burbuja de gas.

• Buckle escleral: se coloca alrededor del ojo una banda flexible para contrarrestar la fuerza que cambia de posición la retina. Se drena fluido del ojo debajo de la retina desprendida para regresarla a su posición original.

• Vitrectomía: se remueve del ojo el cuerpo vítreo que hala la retina y se reemplaza por una burbuja de gas. A veces se combina la vitrectomía con la banda flexible.

Requisitos

La cirugía refractiva no se puede practicar en todos los pacientes, por ejemplo:

• Miopía progresiva o inestable mayor a 0,5 en un año, y patologías retinales (desprendimientos de retina, vitrectomía, degeneración macular, retinitis pigmentosa).
• Glaucoma y catarata.
• Monocularidad (ojo único)
• Patologías corneales previas e infecciones oculares.
• Patologías sistémicas crónicas, embarazo, lactancia, uso de hormonas.
• Trastornos psiquiátricos, epilépticos.

• Defectos refractivos cambiantes

• Menores de edad

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